Los jardines rebosan de bellas flores en mayo los huertos.
Laten de prisa los corazones de los hijos.
Flor de los labios que besan las mejillas abnegadas de la autora de sus días.
Todos los que tenemos una madre somo los más felices de la Tierra.
Mientras los que la han perdido.
Sollozan sin descanso su irreparable desaparición.
Si ella partió, con ella se fue el Ángel de la Guarda.
Sin ella ya nada es igual en esta vida.
Todo se torna ocre y borroso.
Por eso valoremos la presencia angelical de nuestra Madre.
Madre querida, Madre idolatrada, Madre inolvidable.
!Bendita seas por siempre Madre mía¡
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